
Sed bienvenidos y bienvenidas a un nuevo artículo de “Visibles y Reales”. Con el artículo de este mes llegamos al ecuador del año. Un mes de junio que ha empezado con una ola de calor impropia de la primavera y que nos da claras señales de lo que será un verano largo y caluroso, en donde no debemos olvidar aquello de beber mucha agua, evitad salir en horas centrales y pasead a vuestras mascotas en las últimas horas del día. Claro que junio es también sinónimo de celebraciones: en nuestra ciudad celebramos nuestra feria de San Juan con la vuelta a la normalidad de las casetas en el ferial y la feria de día que este año se llenará de graduaciones e incluso de bodas y bautizos. Y para aquellos y aquellas que tengáis familiares, amigos o conocidos en edad escolar, desde “Visibles y Reales” os deseamos mucha suerte en la EBAU.
En cuanto a mí, dedicaré mis ratos libres de este mes, y del verano ya de paso, a la que es mi afición más antigua y aquella que me gusta practicar más siempre que puedo. Estoy hablando de los videojuegos. Porque sí, los videojuegos no tienen edad y están abiertos a todo el mundo, y no es cierto que sea una actividad solitaria. He conocido, y sigo conociendo, a mucha gente con la que he compartido, y comparto, mi afición y mis horas de juego, ya sea de forma presencial o virtual, en ocasiones con gente que se encuentra a miles de kilómetros de distancia.
Puedo decir sin riesgo a exagerar que gran parte de mi capacidad para hablar y entender la lengua de Shakespeare ha sido gracias a los videojuegos. Es, sin duda, una actividad llena de grandes ventajas, pero no será eso el tema del artículo; de lo que hablaremos será de la presencia de personajes femeninos en los videojuegos que, aunque ahora gocen de mayor presencia, han estado ahí desde hace mucho. Este mes en “Visibles y Reales”: personajes femeninos en videojuegos.
En los videojuegos, como en el cine y la literatura, existe una infinidad de géneros que cuentan una gran variedad de historias y, como la gran industria que es, no deja de ser un reflejo de la sociedad. Es una industria que fue creada por hombres para su disfrute y, aunque muchos títulos carezcan de protagonistas masculinos a los que interpretar, se consideraba que solo nosotros los podíamos disfrutar. Era algo más sutil que lo que sucedía en cine y literatura, donde la imagen muy continuada de hombres en los papeles protagonistas haciendo de grandes aventureros, soldados, héroes clásicos, en resumen, hacía muy fácil a los lectores querer sentirse identificados con esos personajes; no así para las mujeres, quienes eran presentadas como pobres damiselas en apuros a la espera de sus héroes. Claro que, por suerte, las cosas, despacio eso sí, van cambiando.
Personajes que hoy en día nos resultan míticos en los videojuegos, como pueden ser Zelda o la Princesa Peach, no dejaban de ser personajes totalmente secundarios, sin casi ningún desarrollo o incluso importancia. En el caso de la princesa no era más que una recompensa final para Mario al finalizar sus aventuras y, aunque ha ido cogiendo más presencia, su importancia en los títulos de Mario sigue siendo testimonial. Algo muy parecido ha pasado con Zelda. La también princesa que da nombre a la famosa saga de videojuegos casi no participa en los mismos, dejando el papel de héroe a Link, el verdadero protagonista. Prueba de la casi nula participación de Zelda es el hecho de que mucha gente siempre ha pensado que Zelda era, en realidad, Link.
En la década de los 80 y principios de los 90 aparecieron los juegos arcade, títulos a los que se podía jugar en aquellos míticos salones recreativos donde pulverizábamos la paga semanal y donde unos pocos elegidos gozaban de ser blanco de admiración y envidia al ser capaces de vencer a la máquina, o al boss de turno, con tan solo una moneda. Entre aquellos títulos nos encontramos uno que aún sigue generando gran expectación con cada nueva entrega, y no era otro que el gran Metroid. Un juego de disparos con desplazamiento lateral que era, y es, protagonizado por la gran Samus Aran, una irrepetible cazarrecompensas espacial que nos hizo disfrutar y sudar por su dificultad en cada nivel de sus aventuras. No todo el mundo sabía que la protagonista era, en realidad, una mujer, pues su gruesa armadura y casco hacían difícil su identificación, pero si lograbas terminar el juego en un tiempo determinado podías descubrir el gran secreto.
Claro que al hacerlo descubrías un personaje sin armadura que resultaba fuertemente sexualizado, algo por desgracia muy frecuente también en la industria cuando hablamos de personajes femeninos. Otro título nacido en esta generación y que con su segunda entrega marcó un antes y un después en el género fue, sin duda, Street Fighter II. Se trataba de un juego de lucha en donde podías escoger entre varios luchadores e ir superando contrincantes hasta convertirte en el mejor. Su segunda entrega supuso una gran revolución por muchos aspectos y, entre ellos, nos encontramos con la inclusión del primer personaje femenino en un juego de estas características: la ya inmortal Chun-Li. Un personaje jugable con un buen trasfondo que quería vencer el torneo para vengar a su padre, muerto a manos del antagonista del juego, Mr. Bison. Tras su llegada, las siguientes entregas fueron contando con otras protagonistas y juegos de similares características, como la saga Mortal Kombat, empezaron a incluir luchadoras también. Hoy en día todas las sagas y títulos del género de combate cuentan con personajes jugables femeninos, pero Chun-Li siempre tendrá el honor de ser la primera.

El cine, las artes gráficas y los videojuegos han ido de la mano en muchas ocasiones. Se han complementado para contar historias y crear nuevos personajes. Durante la década de los 90 y la primera del siglo XXI era muy habitual que las grandes producciones del cine acompañaran sus estrenos con el lanzamiento de sus propios videojuegos, con resultados muy variados, siendo algunos pésimos y otros verdaderas obras de arte, como el caso del videojuego GoldenEye, basado en la película del mismo nombre de la saga de 007 y que es uno de los videojuegos más queridos y recordados de Nintendo 64. Pero también han servido para dar a conocer al gran público personajes ya famosos en la comunidad de jugadores o lectores de cómics, como por ejemplo a los Vengadores o al mismísimo Batman.
En la saga de juegos de Arkham del Caballero Oscuro, mucho más versada en los cómics y sin estar sometidos a una estricta duración en su contenido, a diferencia del cine, hemos podido disfrutar de casi todos los villanos y aliados del murciélago, incluido un personaje totalmente ignorado por las películas como es Barbara Gordon. Sí, este personaje sale en Batman y Robin, pero teniendo en cuenta que no solo es la peor película de Batman, sino una de las peores de la historia, de la que el propio director y actor principal, Joel Schumacher y George Clooney, han renegado hasta la saciedad y consideran su peor película, vamos a ignorarla por nuestra salud mental. Barbara Gordon fue la primera Batgirl y, tras sufrir un ataque por parte del Joker, se convirtió en Oráculo, un personaje fundamental en la historia de Batman al prestar toda su ayuda en su lucha contra el crimen. Ojalá el cine le preste el debido respeto que merece, como ya hizo con Catwoman y Poison Ivy.
Pero si tuviéramos que destacar un personaje de los videojuegos que ha traspasado la frontera de su medio y se ha convertido en todo un icono popular, esa es, sin duda, Lara Croft. Nacida hace más de 20 años en la saga de videojuegos Tomb Raider, supuso toda una revelación en el medio al presentarla como la heroína de la saga, una cazatesoros, arqueóloga y millonaria británica que recorría el mundo buscando reliquias y enfrentándose a fieros enemigos. Se acusó, y con razón, a sus creadores de hacer un personaje muy sexualizado; no podemos olvidar ese personaje tridimensional con grandes pechos triangulares, pero lo cierto es que consiguieron crear una gran historia y un mejor personaje que se ha convertido en leyenda inmortal. Tras estirar hasta el exceso una saga que necesitaba un cambio de aires, se tomó la decisión de reiniciar de nuevo la saga presentando los orígenes del personaje: una mujer muy inteligente y habilidosa que va venciendo sus miedos a medida que avanza la aventura. Este personaje ha protagonizado tres películas y una gran variedad de cómics y novelas, además de ser un personaje con su propio y lucrativo merchandising.
En la misma época que Lara daba sus primeros pasos apareció otra saga que es, posiblemente, el mayor exponente de juegos de terror psicológico. Estamos hablando de Resident Evil. En un mundo donde la malvada corporación Umbrella ha desatado un terrible virus que vuelve a las personas en sanguinarios zombis, unos pocos elegidos tendrán que luchar por la supervivencia y por encontrar una cura.
En su primera entrega podíamos jugar con dos personajes, Chris Redfield y Jill Valentine. Cada uno tenía su propia historia y su propio camino que recorrer y, aunque es cierto que la aventura con Jill resultaba ligeramente más fácil, lo único que importaba era que este personaje enamoró a toda una generación de jugadores que nos iniciamos en el mundo de los juegos de terror. Tal fue el impacto que causó este personaje en la crítica que, hoy en día, la saga no se entiende sin ella.
Poco a poco, la industria de los videojuegos está incluyendo a más personajes femeninos como las protagonistas de las aventuras, pues no puedes contar historias si ignoras la diversidad, ya sea de género, sexo o etnia, y en estos últimos años hemos podido conocer a personajes que han hecho historia y a otras que la están haciendo. En 2013 se estrenó uno de los mejores juegos hechos de la historia, The Last of Us, un drama apocalíptico donde conocíamos a Joel y a Ellie. Si bien el personaje jugable era Joel, Ellie destacó por ser uno de los mejores personajes secundarios creados para el medio, creando una historia digna de los mejores best sellers. En su segunda entrega Ellie recibió el papel protagonista de la historia e hizo que una historia que parecía inmejorable se quedara pequeña en comparación. Y otro personaje que fue también muy responsable de ello fue, sin duda, la contraparte de Ellie en esta historia, la tremendamente visceral Abby, un personaje antológico que llegó a hacer sombra a la propia Ellie.
Tras el éxito y el gran recibimiento que tuvo entre los y las aficionadas, la industria tomó nota y decidió que era hora de dar más protagonismo y apostar por que sus juegos principales estuvieran protagonizados por personajes femeninos. Uno de estos casos lo encontramos en el personaje de Aloy, la protagonista de Horizon Zero Dawn, una de las apuestas más fuertes de PlayStation 4. Como apunte, parte del éxito de este título en España se debió al excelente trabajo de doblaje de la protagonista de la mano de Michelle Jenner.

En un mundo postapocalíptico lleno de criaturas metálicas, nuestra heroína tendrá que abrirse paso hasta resolver su propio pasado mientras se asombra y hace asombrarse a todo aquel que juegue esta obra de arte que pronto recibirá segunda parte. En Hellblade: Senua’s Sacrifice podemos conocer a una heroína poco tradicional y una de las más empáticas que se hayan visto, de la mano de Senua. Ella es una joven guerrera que emprende un viaje hacia Helheim con el objetivo de recuperar el alma de su fallecido enamorado, Dillion; durante todo el viaje deberá enfrentarse a sus demonios internos y nos hará vivir toda una montaña de emociones que hará muy difícil no empatizar con ella. Además de una excelente protagonista e historia, su gran atractivo es que trata muy bien y de forma adulta la importancia de los problemas mentales y nos hace ver que pueden ser más graves que cualquier problema físico.
Luchadoras, inteligentes e independientes hacen de estos personajes verdaderos referentes dentro de esta industria y fuera de ella. Cada vez más el cine se está fijando en los videojuegos como una apuesta para ser adaptados, aunque debo reconocer que aún no han dado con la tecla correcta y no han tenido buenos resultados. Solo el tiempo nos dirá si eso mejorará, pero eso es otra historia.
