Piaget: un poco de su historia.

Jean William Fritz Piaget es considerado el padre de la epistemología genética y reconocido por sus aportes al estudio de la infancia por su teoría constructivista del desarrollo de habilidades y la inteligencia, a partir de la propuesta de interacción entre genes y ambientes.

Hijo de un profesor de literatura medieval y nieto del propietario de la primera fábrica de acero al crisol de Francia, nació en Suiza en 1896. Ya desde la infancia Piaget mostró signos de tener cierta precocidad, manifestando un gran interés por la mecánica, la ornitología, los moluscos y la biología en general. Entró en el Instituto Latino de su localidad. Mientras cursaba secundaria a los diez años de edad, elaboraría y enviaría un artículo sobre el gorrión alpino a una revista de historia natural de su localidad, siendo esta su primera contribución y publicación científica.

Tras ello y durante la adolescencia despertaría en el joven un gran interés por la zoología y los moluscos. Entraría en contacto con Paul Godel, director del Museo de Historia Natural, de quien llegaría a hacer de ayudante durante cuatro años y tras los cuales llegó a publicar diferentes artículos de malacología. Sus publicaciones harían que le fuera ofrecido un cargo en el Museo de Historia Natural de Ginebra, que no pudo llegar a ocupar debido a su corta edad (aún no había culminado su etapa escolar).

Al terminar la educación secundaria, Piaget comenzó su carrera de Ciencias Naturales y se doctoró en 1918 con una tesis sobre el estudio de los moluscos (malacología). Después, decidió estudiar en la Universidad de Zurich, donde comenzó a interesarse por la psicología gracias a Freud o Jung.

En 1919, Piaget se traslada a Paris como profesor de psicología y filosofía en la Sorbonne, lo que le permitió conocer a muchos psicólogos de renombres como Binet o Bleuler. Allí, comenzó a notar las diferencias entre los patrones de respuesta de adultos y niños, lo que le llevaría a pensar que hay diferentes procesos en diferentes comentos evolutivos.

Un año después, formó parte del grupo sobre la prueba de inteligencia Stern, detectando erros consistentes en las respuestas infantiles. Junto a Theodore Simon comenzó a explorar la inteligencia y el razonamiento infantil.

En 1921, publicó su primer artículo sobre la inteligencia, el cual abrió la puerta para trabajar como director del Instituto Rousseau de Ginebra, lo que le llevó de vuelta a su país de origen. Allí, empezó a elaborar su trabajo sobre el razonamiento, el pensamiento y el lenguaje infantil.

La llegada de sus tres hijos junto con Valentine Chateney fue un punto importante en su vida, no solo a nivel personal si no al profesional pues le llevó a la observación y al análisis del crecimiento de sus hijos, lo que le llevó a la elaboración de su obra más importante, la teoría cognitivo-evolutiva, en la cual expone los diferentes estadios del desarrollo y la teoría constructivista.

La niñez según Piaget

La idea principal que Piaget intentaba transmitir era que, nuestras capacidades mentales evolucionan por fases cualitativamente diferentes entre sí.

En un principio se daba por sentado que los niños eran versiones imperfectas de ser humano. Piaget señaló que los niños actúan, sienten y perciben, por lo que no son seres humanos sin terminar si no que se encuentran en estadios diferentes.

Es por eso que Piaget consideraba que los patrones de pensamiento y comportamiento de los más jóvenes son cualitativamente distintos con respecto a los de los adultos, y que cada etapa del desarrollo define los contornos de estas maneras de actuar y sentir.

Piaget hablaba tanto de etapas de crecimiento o etapas de aprendizaje, pero centrándose, a diferencia de Vygotsky que se centró en el contexto cultural, en la curiosidad del niño como motor de su propio aprendizaje, aunque procuró no ignorar la influencia del entorno.

Las cuatro etapas del desarrollo cognitivo

Piaget nos brinda una concepción perfectamente holística o sistémica en su planteamiento de los estadios. Al tiempo que exponía estas ideas, Piaget reconoció que la existencia de sus estructuras de ensamble topaba con un fenómeno que él mismo había consignado y que denominó decálogos, es decir, desfases o desajustes en la aplicación de la misma estructura en varios dominios.

Por otra parte, el hecho de establecer relaciones entre estructuras particulares a efectos de definir una «estructura global» no es un problema trivial: es la clave para definir el sistema, o sea, la estructura de ensamble.

Parece que Piaget intentó encontrar la contrapartida de cada una de estas (o de alguna de estas) en modelos matemáticos que describían formas progresivas de operar de la mente, pero no insistió más en este paralelismo. Hacia el final de su trayectoria, reconoció que no había que tomar demasiado al pie de la letra su noción de estructura de ensamble.

Las estructuras cognitivas cambian en el tiempo, configurando etapas del desarrollo. Para que aquellas estructuras configuren una etapa, deben guardar un orden temporal invariable, sin importar demasiado la edad en que cada una de ellas se presenta, pero sí que se integren naturalmente en las posteriores.

Estas etapas se desarrollan en un orden fijo en todos los niños, y en todos los países. No obstante, la edad puede variar ligeramente de un niño a otro.

  1. ETAPA SENSORIOMOTRIZ (0-2 AÑOS)

Esta es la primera en el desarrollo cognitivo y según Piaget, ocurre entre el momento del nacimiento y la aparición de un lenguaje que se articula en frases simples. Esta etapa se define por la interacción física con el entorno. El desarrollo cognitivo, en este momento, se articula a través de un juego que es experimental y que se puede asociar también a ciertas experiencias que surgen de la interacción con personas, objetos o animales. En esta etapa, según el psicólogo, los bebés están en una etapa sensorio-motora y juegan para satisfacer sus necesidades mediante transacciones entre ellos mismos y el entorno, hecho que se relaciona con lo que él llamó un “comportamiento egocéntrico”, es decir, aquel que está centrado en sí mismo y no en la perspectiva del otro. Piaget dice que el comportamiento o lenguaje egocéntrico aparece como una expresión de la función simbólica que acaba de adquirir el niño.

Esta etapa se subdivide en seis sub-estadios: Ejercitación de reflejos (0-1 mes), reacciones circulares primarias (1 a 4 meses), reacciones circulares secundarias (4 a 10 meses), coordinación de esquemas secundarios (10 a 12 meses), reacciones circulares terciarias (12 a 18 meses) y comienzo del pensamiento (18 a 24 meses).

  1. Estadio preoperacional (de 2 a 7 años)

En esta fase, el niño mantiene una postura egocéntrica, que le incapacita para adoptar el mismo punto de vista de los demás. Observamos que los niños son capaces de utilizar el pensamiento simbólico, que incluye la capacidad de hablar. Los humanos utilizamos signos para conocer el mundo y los niños ya los manejan en este periodo. Sin embargo, este pensamiento simbólico es todavía un pensamiento egocéntrico, el niño entiende el mundo desde su perspectiva.

Comienza cuando se ha comprendido la permanencia de objeto, y se extiende desde los dos hasta los siente años. Durante esta etapa, los niños aprenden cómo interactuar con su ambiente de una manera más compleja mediante el uso de palabras y de imágenes mentales. Esta etapa está marcada por el egocentrismo, o la creencia de que todas las personas ven el mundo de la misma manera que él o ella. También creen que los objetos inanimados tienen las mismas percepciones que ellos, y pueden ver, sentir, escuchar, etc.

También en esta fase, la manera de categorizar los objetos se efectúa globalmente, basándose en una exagerada generalización de los caracteres más sobresalientes.

Otro factor importante en esta etapa es la Conservación, que es la capacidad para entender que la cantidad no cambia cuando la forma cambia. Es decir, si el agua contenida en un vaso corto y ancho se vierte en un vaso alto y fino, los niños en esta etapa creerán que el vaso más alto contiene más agua debido solamente a su altura. Esto es debido a la incapacidad de los niños de entender la reversibilidad y debido a que se centran en sólo un aspecto del estímulo, por ejemplo la altura, sin tener en cuenta otros aspectos como la anchura.

Se prolonga hasta los siete años, y se caracteriza porque el niño es capaz de pensar las cosas a través del establecimiento de clases y relaciones, y del uso de números, pero todo ello de forma intuitiva, sin tener conciencia del procedimiento empleado.

En este periodo, el niño desarrolla primero la capacidad de conservación de la sustancia, luego desarrolla la capacidad de la conservación de la masa, y posteriormente la del peso y la del volumen.

Piaget señala que el paso del periodo sensomotriz a este segundo periodo se produce fundamentalmente a través de la imitación, que de forma individualizada el niño asume, y que produce la llamada imagen mental, en la que tiene un gran papel el lenguaje.

  1. ETAPA DE LAS OPERACIONES CONCRETAS

En este periodo que va de los 7 a los 11 años, el niño puede aplicar la lógica, aplica principios. El niño ya no conoce intuitivamente sino racionalmente. El niño hace uso de algunas comparaciones lógicas, como, por ejemplo: la reversibilidad y la seriación. Sin embargo, no maneja todavía abstracciones. Su pensamiento está anclado en la acción concreta que realiza. Es el periodo escolar.

Esta etapa está marcada por una disminución gradual del pensamiento egocéntrico y por la capacidad creciente de centrarse en más de un aspecto de un estímulo. Pueden entender el concepto de agrupar, sabiendo que un perro pequeño y un perro grande siguen siendo ambos perros, o que los diversos tipos de monedas y los billetes forman parte del concepto más amplio de dinero.

Sólo pueden aplicar esta nueva comprensión a los objetos concretos (aquellos que han experimentado con sus sentidos). Es decir, los objetos imaginados o los que no han visto, oído, o tocado, continúan siendo algo místicos para estos niños, y el pensamiento abstracto tiene todavía que desarrollarse.

  1. ETAPA DE LAS OPERACIONES FORMALES

La fase de las operaciones formales es la última de las etapas de desarrollo cognitivo propuestas por Piaget, y aparece desde los doce años de edad en adelante, incluyendo la vida adulta.

Es en este período en el que se gana la capacidad para utilizar la lógica para llegar a conclusiones abstractas que no están ligadas a casos concretos que se han experimentado de primera mano. Por tanto, a partir de este momento es posible «pensar sobre pensar», hasta sus últimas consecuencias, y analizar y manipular deliberadamente esquemas de pensamiento, y también puede utilizarse el razonamiento hipotético deductivo.

Aplicaciones de las teorías de Piaget en la educación

Las teorías de Piaget se han aplicado ampliamente en educación del niño. George Forman y Flet Hill (1980) se sirvieron de ellas para diseñar juguetes destinados a la enseñanza preescolar.

El clasificador de siluetas es uno de ellos. Consiste en una caja de clasificación cuya finalidad es mejorar las hechas con técnica comerciales. Estas son cajas con hoyos y bloques de barias formas, los cuales deben meterse por las perforaciones correspondientes. Estos juguetes no estimulan al niño a pensar en la manera que pueden cambiar las formas.

El clasificador de siluetas es una caja con tres hoyos y un bloque. Cada hoyo muestra una perspectiva diferente del mismo bloque en la parte superior de la caja se advierte una silueta de un bloque tiene la misma forma de animal y en la parte posterior hay una silueta del mismo bloque. Mientras juega con el clasificador de siluetas el niño descubre que no cambia la identidad del bloque en forma de animal y en cambio, puede cambiar la figura o perspectiva de este bloque.

He aquí algunos de los puntos que subrayan los educadores cuando aplican las teorías de Piaget:

  • Los niños necesitan aprender por medio de la experiencia.
  • Los niños necesitan el conflicto cognoscitivo como parte del proceso de equilibrio.
  • Los niños necesitan un ambiente abierto donde expresar y verificar sus preguntas.
  • A los niños se les debe ayudar a establecer relaciones entre los objetos y las formas que estos pueden adoptar (Forman y Fosnot 1982).

El uso del clasificador de siluetas y de otros juguetes semejantes ayuda a cumplir con los puntos anteriores, se proporciona a los niños las experiencias de aprendizaje que requieren para reflexionar sobre los objetos y el ambiente.

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