Hoy tenemos en esta nueva publicación a Marta (Ma), Laura (L) y Moane (Mo), tres maestras que entrevistamos para descubrir su trabajo, los entresijos del primer ciclo de la educación infantil, sus dificultades y genialidades.

En primer lugar, muchísimas gracias por participar en esta entrevista y abrir la puerta de vuestro aula para contarnos cómo trabaja el primer ciclo de Educación Infantil y descubrir a nuestros lectores su importancia.

  1. En primer lugar, contadnos un poco ¿Por qué decidisteis dedicaros a la docencia?

Ma: Desde muy pequeña me han gustado los niños y cuando nació mi prima pequeña, la empecé a cuidar, a jugar con ella, ahí fue cuando me di cuenta de que quería ser maestra. Quería enseñar a muchos niños, jugar con ellos, hacerles crecer y, sobre todo, quería enseñarles a quererse, a cuidarse, a ayudarse entre ellos, cualidades que todos debemos aprender y que esos pequeños también te enseñan cada día.

L: Un día, en una asignatura del colegio, una profesora nos propuso ser nosotros quienes enseñásemos la materia. Cada semana, cada grupo debía prepararse una clase y ser quien diera la lección. En ese momento descubrí cuánto me gustaba enseñar y preparar dinámicas para ver disfrutar a mis compañeros. Tuve claro el camino que quería seguir, un recorrido completamente vocacional dedicado a los más pequeños, porque son lo más valioso de la sociedad y cuya ternura e inocencia me enseñan y me hacen feliz cada día.

Mo: Me encantan los niños, ver como ellos crecen, el cambio desde el periodo de adaptación y su evolución hasta el fin del curso. Es maravilloso el cariño que cogemos mutuamente.

  1. Situemos a nuestros lectores ¿Qué es el primer ciclo de Educación Infantil? ¿Lo tienen todos los Centros?¿Es obligatorio?

L: El primer ciclo de Educación Infantil es la etapa comprendida de 0 a 3 años de edad. Al igual que el segundo ciclo de Educación Infantil (de 3 a 6 años), no es una etapa obligatoria en nuestro país. En el caso de los colegios públicos, ninguno admite alumnos menores de 3 años de edad y por ello existen Escuelas Infantiles que únicamente acogen a niños de 0 a 3 años las cuales pueden ser tanto públicas como privadas. No obstante, muchos centros concertados y privados sí ofertan este ciclo educativo junto con el resto de las etapas del colegio.

  1. ¿Cuál diríais que es el objetivo principal en el primer ciclo de Educación Infantil?

Ma: Creo que lo principal es que aprendan a conocerse a sí mismos, reconocer su imagen, sus emociones, saber qué les está pasando y que aprendan a gestionarlo, con ellos mismos y con todos los de su alrededor, ya que en la etapa de 0-3 años es cuando se empieza a formar los pilares de su personalidad.

  1. Es importante tener una entrevista inicial al entrar en la Escuela Infantil. Muchos padres se sienten intimidados por las posibles preguntas pues son muy personales. ¿Por qué es tan importante esta entrevista? ¿Qué se suele preguntar en ella?

Mo: Para que ambas partes puedan conocerse. Suelen preguntarse datos generales de la familia e información importante como las alergias, si el niño padece alguna enfermedad, si el niño ha tenido algún accidente importante, antecedentes médicos…

  1. ¿Cómo debería ser la relación entre familias y la escuela infantil?

L: La relación entre familias y Escuela Infantil debe ser recíproca, constante y respetuosa. Debemos ser un gran equipo porque solo trabajando en la misma línea lograremos lo mejor para nuestros alumnos e hijos. Debemos confiar los unos en los otros.

  1. Igual de importante es el Proceso de Adaptación ¿Cómo lo realizáis? ¿Cuánto dura? ¿Qué pasos seguís?

Ma: Previamente se “estudia” a cada niño a través de los cuestionarios que antes comentábamos. Así sabemos más información sobre los niños y nos ayuda a organizar la clase.

En nuestro caso, el primer día dejamos que las familias se queden lo que haga falta, sin pasar de los 15 minutos. Suelen traer algún juguete ya que muchos de ellos lo necesitan para sentirse seguros.

Las dos primeras semanas es jugar “libre”, sobre todo, es para que vayan conociendo las rutinas, los diferentes horarios del cole, y así conocerles nosotras también. Si vemos que están preparados, comenzamos ya con la asamblea, y actividades más “curriculares”, por así decirlo. Mientras todavía sigan llorando, contamos cuentos, bailamos, jugamos mucho con ellos e intentamos salir al patio lo máximo posible, donde se sienten mucho mejor.

Lo más importante es darles muchísimo cariño y estar con ellos, que se sientan seguros y tranquilos, al igual que hacemos con las familias, ya que muchas veces son ellos quienes lo pasan peor.

  1. ¿Qué hacéis cuando un alumno no se adapta?

Mo: Por suerte, en mis cuatro años de trabajo todos mis alumnos se han adaptado, pero si se diera el caso lo más importante sería el tiempo, darle el tiempo que necesitase y poner todo de mi parte para ayudarle en cualquier momento.

  1. ¿Los niños deben adaptarse a la escuela o la escuela a los niños?

L: Creo que ambos deben adaptarse, que no acostumbrase. Al igual que un adulto cuando llega a un sitio nuevo debe tener unos minutos de reflexión para asentar y comprender todo lo vivido, los niños necesitan tiempo. No es fácil separarte de alguien que te hace sentir protegido y rodearte, de repente, de personas que no conoces de nada. Pero, por supuesto, para que el niño se adapte quien debe dar todo de sí mismo es la Escuela y los maestros: debemos ir despacio, con cautela, siendo respetuosos con las necesidades y características de cada alumno. Una vez se sientan seguros, les habremos puesto el camino mucho más fácil.

  1. Muchas veces los niños que tenéis en el aula tienen diferentes edades ¿Ventaja o inconveniente? ¿Por qué?

Ma: Considero que es una gran ventaja, ya que los alumnos más mayores pueden ayudar en todas las rutinas y actividades del día a los más pequeños, así asientan mejor todo lo que saben y además aprenden a ponerse en el lugar de otro, cuidando y ayudando en lo que puedan. En cuanto a los pequeños les pasa lo mismo, al tener alumnos mayores con ellos, se sienten más seguros, están más estimulados, sobre todo en el ámbito del lenguaje, ya que están continuamente imitando.

  1. Para hacernos una idea, ¿Cuál es el nivel de autonomía que tienen los alumnos? (Lo que quiero plantear es que habléis un poco sobre si llevan o no pañales, si se comunican, si hablan…)

Mo: Yo trabajo en el aula de 0 años por lo que, los niños que tengo usan pañales, no comen solos, no hablan y se comunican a través de gestos, el llanto y diferentes sonidos. Mis compañeras tienen niños que comienzan a andar o que ya caminan sin ayuda, otros comienzan a controlar los esfínteres o comienzan a hablar y expresarse mejor.

  1. ¿Ese nivel de autonomía aumenta la dificultad de vuestro trabajo?

Mo: En mi caso sí porque, supongo que como le pasa a cualquier padre, hay momentos en los que la ausencia de comunicación verbal dificulta todo. Pero es como todo, al comienzo de curso nos estamos adaptando a ellos y ya al final, los conoces fenomenal.

  1. La etapa de 0 a 3 años es una etapa difícil, ¿qué es para vosotras lo más difícil?

L: Es una gran pregunta. A nivel profesional, lo más difícil es el esfuerzo físico que se hace trabajando varias horas seguidas con bebés en el suelo y, sobre todo, la cantidad de cuidados y de información que hay que tener presente en todo momento: observar a todos a la vez mientras cambias pañales y ropa, preparas biberones, estar pendiente de los ritmos, horas de tomas de cada alumno, etc. A nivel personal, lo más difícil es no sentirme valorada, respetada ni arropada no sólo por gran parte de la sociedad, sino por compañeros o familias que no valoran lo suficiente la importancia de nuestro trabajo: potenciamos todo lo posible las cualidades de los niños desde que tienen meses de edad.

Ma: Para mí, lo más difícil son los momentos en los que estás sola en el aula con ellos durante actividades grandes, por ejemplo, pintar con témperas, jugar con arcilla, desayunar, entre otras, porque no das abasto, y quieres ayudar a todos, pero no tienes veinte brazos. También en los momentos de aseo, cuando tienes que hacer una actividad al mismo tiempo que les estás cambiando… O cuando sucede algún conflicto y no hablan, ahí ya pasa de ser difícil a divertido, te das cuenta de cómo interpretar cada gesto, para saber por dónde llevar la situación. Por tanto, lo más difícil se podría decir que es estar mucho tiempo sola en el aula con 15 niños o más.

Mo: El periodo de adaptación, conocer cada niño, sus dificultades y carencias. Pero realmente lo más difícil es dejarlos de ver cuando acaba el curso.

  1. ¿Y lo que más y menos os gusta?

Mo: El trato con los peques y el cariño que tenemos mutuamente. Me cuesta cuando llega el fin de curso porque tengo que dejarles.

Ma: Lo que más me gusta es recibirles en la clase todas las mañanas, esas sonrisas, esos abrazos, esas ganas de verte y solo han pasado horas, es lo mejor del mundo, se te olvidan los problemas, porque ellos son tu vida en ese momento. Bueno, y en cualquier momento del día, es que son geniales. En cambio, algo que menos me gusta es el comedor, es un área muy delicada, que, aunque les conozcas, necesitas mucho tiempo, y al final, se pasa muy rápido, no puedes atenderles como deberían y ya llevas acumulada toda la mañana, y sientes que pierdes más la paciencia, pero ellos no tienen la culpa.

También, personalmente, hecho en falta tiempo para descansar, para poder tomar el aire, para realizar cosas que toda profe debe hacer, ya que estamos dentro de un cole, y programar, tutorías, reuniones, circulares, talleres, agendas, mochilas, limpiar el aula, crear materiales, etc., hay que hacerlo, y considero que no tenemos el tiempo suficiente para ello.

L: Lo que más me gusta de esta etapa es ser partícipe de sus primeras veces. Ver cómo aprenden a andar, a comer, a coger su vasito de agua… no tiene precio. Sin lugar a duda, lo que más me gusta de mi trabajo es que recibo más que enseño: un abrazo, una sonrisa y ser testigo de un logro de un niño es el mejor regalo que se puede tener cada día. Al final, creas un vínculo tan fuerte que creces como persona y comprendes verdaderamente el valor de las cosas. Lo que menos me gusta es la parte burocrática; necesaria, pero muchas veces abundante.

  1. ¿Qué actividades creéis que nunca deberían faltar en un aula de 0-3?

Ma: Pienso que nunca debería faltar actividades sobre un papel continuo, que sean libres de hacer lo que quieran, sin un marco, sin reglas, solo dejarse llevar y disfrutar de la creatividad que tienen. También cualquier material de la naturaleza, experimentar con hojas, azúcar, cepillos, piedras, guantes, cualquier cosa de la vida diaria, darles lugar a que toquen, huelan, saboreen, eso es algo que siempre debe haber en el aula, para que no pierdan esa curiosidad de conocer algo nuevo y sorprenderles.

L: Nunca deben faltar las actividades sensoriales que les permitan experimentar con todos los sentidos: pintura, telas con olores, cuentos con texturas y en pop-up, música, pelotas, bloques de psicomotricidad y, sobre todo, todos aquellos materiales de la vida cotidiana. Un claro ejemplo de ello es el famoso “cesto de los tesoros”, es decir, objetos de nuestro día a día como peines, rodillos de cocina, cucharas, etc., que les permita experimentar libremente según su curiosidad, motivación o necesidad.

Mo: Juegos manipulativos y psicomotricidad

  1. ¿Qué razones daríais para iniciar la escolarización en 0-3 años?

L: Cuando los niños llegan a la Escuela Infantil, descubren un mundo inmenso de posibilidades a nivel motor, cognitivo y social. Aprender a gestionar sus miedos e inseguridades superándose a sí mismos. Por ejemplo, a un niño muy pequeño le puede dar miedo subir por el tobogán del patio pero al ver a sus compañeros hacerlo, cuando menos lo esperemos lo conseguirá. Por otra parte, la función de la escuela es compensar las dificultades que los niños puedan encontrarse en su día a día y, en este sentido, la escolarización en la Escuela Infantil garantiza al niño una serie de estímulos, rutinas y hábitos que les permitirá ser más autónomos en el futuro.

  1. Un tema controvertido: Introducción de las Nuevas Tecnologías en estas edades ¿Sí o no? ¿Cuál es vuestra experiencia?

Mo: No. Yo en particular no me gusta nada. veo que los niños no están preparados mentalmente para esas tecnologías.

L: Si entendemos por Nuevas Tecnologías una Pizarra Digital Interactiva (PDI) que es lo más común hoy en día en las aulas de Infantil, mi respuesta es un no. No obstante, hoy en día los niños son “nativos digitales”, es decir, nacen en una sociedad totalmente tecnológica donde es imprescindible enseñarles un uso respetuoso de las mismas. Por ello, si en el aula hubiera dispositivos que tuvieran una finalidad como impresoras 3D que los niños pudieran observar en directo, o dispositivos como Google Home con los que fueran los propios alumnos los que pidan canciones o interactúen con las tecnologías sí estaría de acuerdo porque les enseñaríamos un uso correcto de las mismas a la vez que aprenden con sus propia experiencia un uso funcional de las mismas.

Ma: Personalmente, pienso que no debe haber nuevas tecnologías dentro del aula, ya que son nativos digitales, en casa las tienen continuamente, en la calle, a partir de 3 años, en cualquier sitio, están rodeados. Que mejor que en el cole, disfruten de otras cosas, de sus compañeros, del patio, de jugar, y menos de mirar a través de una pantalla.

  1. Por otra parte, hablemos de la psicomotricidad, ¿Qué peso tiene en esta etapa? ¿Cómo la trabajáis?

Ma: También es fundamental, aunque no hay tanto tiempo para trabajarla como debería de ser. En mi caso, todos los días trabajan algo de psicomotricidad fina (plastilina, tizas gordas, bloques, construcciones, texturas, colorear…), pero la psicomotricidad gruesa me cuesta sacar tiempo para ello, aunque están siempre moviéndose.

Por ejemplo, mediante la estimulación temprana (gateo y arrastre) trabajan la psicomotricidad. También con algunos bloques de psicomotricidad blanditos, tubos, aros, líneas en el suelo, etc., creando así circuitos motores. Muchas veces también pongo música y hacemos baile libre, eso también les gusta mucho.

Algo que me parece muy importante cada día es el momento de relajación, todos los días, 5 minutos antes de subir a comer, pongo música relajante y les voy pasando una pluma para que vayan calmando, después hacemos unos estiramientos de espalda, brazos, cuello, aprendemos a respirar, entre otras cosas, y les encanta, cuando hay días que no lo hago, me lo piden.

  1. La importancia de los materiales. Muchos de nuestros lectores no conocen los materiales que existen en el mercado destinado a estas edades. ¿Cuál es el que más os sorprendió al conocer de su existencia?

L: Lo que más me sorprendió es descubrir todos los materiales que hay más allá de los tradicionales juguetes comerciales llenos de luz, color, sonido y plástico. Entiendo que los niños deban poder jugar con todo, pero la escuela debe proporcionar toda la variedad posible. En este sentido, destaco el arcoíris Warldorf: cada color del arcoíris es una pieza en madera. Los niños pueden agruparlas, apilarlas, ordenarlas, crear túneles para coches, etc. Es increíble la imaginación y creatividad que este material puede potenciar.

Mo: A mi me encanta las cajas sensoriales con formas y texturas.

Ma: Estos últimos años he empezado a seguir muchas cuentas por Instagram, y hay uno especialmente que me encanta, un tablero con cerrojos, cremalleras, botones, tapones, cordones, es decir, materiales de la vida cotidiana, situaciones en las que se van a encontrar nuestros alumnos día a día, al alcance de su mano. Es uno de los más interesantes y completos.

  1. ¿Es posible la innovación en esta etapa? ¿Cómo lo lleváis vosotras al aula?

L: Por supuesto es posible una revolución pedagógica. Actualmente, contamos con muchísima información de diferentes metodologías que han dado buenos resultados (Montessori, Pickler, Waldorf, etc.) las cuales, cogiendo lo que nos parezca más oportuno de cada una, nos pueden permitir retar a los niños a potenciar su creatividad, el gran reto de la educación. Nosotras, por ejemplo, trabajamos por proyectos lo cual significa que nuestros alumnos experimentan con todas las inteligencias. Del mismo modo, nuestra aula de 0 a 3 años está dividida por rincones y cada niño elige dónde y con quién quiere ir. En estos rincones juegan libremente gestionando su propio tiempo y desarrollando su autonomía.

  1. ¿Creéis que el trabajo en esta etapa está valorado?

Ma: Creo que en general no es trabajo valorado de hecho, a menudo me pregunto: ¿Por qué la gente no valora nuestro trabajo?

Considero que somos un pilar fundamental en la vida de cada uno de esos niños, les enseñamos contenidos, a quererse, a ayudarse, les cuidamos emocionalmente, corporalmente, ayudamos a trabajarlo también con sus familias, y todo en un tiempo reducido, ya que hacemos lo mismo que cualquier profe de un cole, pero con menos tiempo, ya que hay que cambiarles, limpiarles, son más pequeños y hay más conflictos, estar a mil ojos, y normalmente, solo hay una persona para 15 niños. Y algo que me molesta mucho es la costumbre de llamar a esta etapa guardería, una palabra que suena a guardar niños, y nosotras enseñamos y educamos.

Además, opino que es una etapa de la que el resto de etapas podría aprender mucho.

Mo: No. En general se piensa que en esta etapa los niños solo juegan, pero los niños están para desarrollar sus habilidades psicomotrices.

  1. Y ya cambiando un poco a la educación más general ¿Qué aporta la profesión a vuestra vida personal?

 Ma: Para mí, me aporta mucha felicidad, las historias que te cuentan los niños, la de cosas que puedes aprender de ellos en un patio, sus abrazos, el poder ayudarles cada día, crear materiales, todo eso, me encanta. Está claro que es mi profesión, porque no hay día que no tenga algo bueno que contar de estar en el cole.

Mo: Me hace que cada día yo pueda ser alguien mejor. Estoy obteniendo conocimientos para usar en la educación de mis hijos.

L: Lo que más aporta es felicidad. Cuando llegas al aula y todos los niños salen corriendo o gateando a recibirte te sientes la persona más afortunada del mundo. Además, me reta a estar en constante formación para intentar darles siempre lo mejor, según las demandas de la sociedad.

  1. Si te dieran el poder de cambiar algo en la educación de hoy en día, ¿Qué cambiarías en la Educación Infantil?

Ma: Pues me encantaría que en todas las aulas hubiese SIEMPRE dos maestras/os, siempre. O que hubiese menos niños por aula y más clases, para poder tener una educación personalizada de verdad. También realizaría una selección más compleja de los maestros y buscar así personas apasionadas, que cuidan y enriquecen a los alumnos.

L: En primer lugar, reduciría ratios. Además, rediseñaría los espacios: fuera paredes, techos altos… las aulas deben ser acogedoras, deben estar pensadas en función de las necesidades de los niños y todo educa: la funcionalidad del suelo, materiales colgando del techo, utilizar cristales como paredes donde pintar y escribir y, por último, potenciaría el patio y los momentos al aire libre como medio de aprendizaje.

Mo: Recuperaría el tiempo pasado en donde los profesores eran más estrictos y había más respeto del alumnado.

  1. ¿Qué opinas de la frase “No pintes en los libros”?

Mo: En mi opinión no tiene porque ser algo negativo. Puede estar tomando notas que le facilite el aprendizaje o realizando dibujos que desarrolle su imaginación.

Ma: No estoy de acuerdo con ella, ya que un libro está para usarse, para escribir, para dibujar, para subrayar, no para solo leer y aprender de memoria. Hay que jugar con ellos, utilizarlos con más objetivos.

L: Es muy común en las aulas de Infantil contar con una biblioteca para que los niños tengan acceso directo a los libros: así, les enseñamos a respetarlos, cuidarlos, colocarlos y valorarlos. Si esto se hace bien y de manera continua estoy convencida que a la larga será una persona que no pintará los libros porque sí. Ahora bien, como maestra en constante renovación, creo que un libro con hojas señaladas y hojas marcadas significa que es un libro importante al que, en algún momento de nuestra vida, volveremos para hacer una revisión bibliográfica del mismo. Los libros están para aprender, para usarlos, para vivirlos.

  1. Y ya para ir terminando, ¿Qué tres cualidades debe tener un buen maestro de Infantil?

 Ma: Un buen maestro de infantil debe tener motivación, paciencia y corazón. Pedagógicamente, según Mar Romera serían las tres C’s: Capacidades, Cabeza y Corazón, que también estoy muy de acuerdo.

L: Vocación, empatía e ilusión.

Mo: Amor por enseñar, mucha paciencia y firmeza para conseguir el respeto de los niños.

De nuevo, muchas gracias por enseñarnos tanto vuestro trabajo y sobre todo ayudarnos a valorar la importancia y la dificultad del primer ciclo de educación infantil. Vuestros alumnos tienen mucha suerte.

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