Imagen destacada: Empezando por el dominio: Guía definitiva de buenas prácticas al contratar tu web corporativa

Hace un tiempo me decía Mateo (Ferretería TEO) que le impresionaba lo que sabía de Google My Business, Maps y de informática en general, que él era muy malo para eso. Sin embargo, imagina todo el conocimiento que tiene un dueño de ferretería que además se dedica a hacer reformas… nadie sabe de todo y por eso vengo a compartir algunas recomendaciones para los que no sois expertos en diseño y alojamientos web.

Dominio, ¡contigo empezó todo! Todo el mundo necesita uno. Se puede tener una web sin dominio, pero para acceder tendrían que introducir una serie de números (IP) o estaría dentro de otro dominio, como un subdominio tipo “tuweb.seobadajoz.es” o como carpeta “seobadajoz.es/tuweb”.

Por el precio de 5 a 15 euros al año puedes tener tu propia dirección. No suele ser un precio muy alto por tener tu propia marca y posicionamiento web propio. Incluso si creas tu blog en algún sitio gratuito en WordPress o Blogger, es recomendable pagar la opción de tener tu propio dominio para que en un futuro puedas trasladar tu marca a otro sitio y mantener tu posicionamiento.

Otro factor obligatorio es que el dominio esté a tu nombre y lo pagues tú todos los años. Cuántas veces me han llegado clientes que el dominio estaba a nombre de la empresa que le montó la web o que ha perdido el dominio porque lo estaba pagando una agencia y “se le pasó”. Aquí cada uno debemos ser responsables de nuestras cosas y, si es posible, activar la renovación automática.

El nombre de dominio de nuestra web debe ser algo reconocible, distinto a otros famosos, sin letras o expresiones que puedan producir equivocaciones, no demasiado largo… y encima que esté disponible, porque si está ocupado solo podemos esperar que lo dejen libre o comprarlo al dueño por el precio que ellos nos pongan. Por ejemplo, nuestra web no debería ser nunca algo tipo ykea.com porque la gente se equivocará al ponerlo y se irán a otra web y, además, podríamos tener problemas legales con la marca sueca.

La extensión del dominio (letras después del punto) es recomendable que sean las básicas (.com, .es, .org, .net), porque son las que la gente recuerda o prueba para entrar. Por posicionamiento, las extensiones raras funcionan igual, pero son más complicadas de escribir (.online, .shop, .top, .website). Además, estas extensiones específicas suelen tener un precio bastante mayor.

Imagen 1 de Empezando por el dominio: Guía definitiva de buenas prácticas al contratar tu web corporativa
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El alojamiento web o hosting

Un alojamiento web gratuito es como el tren en Extremadura. Algunas veces funciona, otras no. La velocidad deja mucho que desear y los servicios asociados son pobres. Lo mismo ocurre con los alojamientos muy baratos. Podría decir que ningún hosting por debajo de 3 €/mes merece la pena. Luego hay marcas con muy mala fama, como 1&1, que ahora se llama IONOS. No he tenido la mala suerte de probar sus servicios, pero muchos de mis clientes que lo contrataron tienen problemas de inestabilidad.

Imagen 2 de Empezando por el dominio: Guía definitiva de buenas prácticas al contratar tu web corporativa
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Imagen 3 de Empezando por el dominio: Guía definitiva de buenas prácticas al contratar tu web corporativa
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WordPress

WordPress. Respuesta fácil y rápida, pero que matizaremos más adelante. Seguramente sea la solución que se ajusta a tus necesidades porque es un CMS muy conocido, confiable, fácil de usar y versátil.

Conocido. Al ser la tecnología más usada encontrarás mucha gente que trabaje con él y pueda gestionar tu contenido, arreglarte la web o añadirte funciones nuevas.

Versátil. No es el mejor para cada tipo de web, pero sí que funciona relativamente bien. Hay miles de plugins sencillos de configurar o se pueden programar funcionalidades nuevas.

Confiable. Es de código abierto, gratuito y se actualiza cada poco tiempo arreglando vulnerabilidades. Es importante mantenerlo actualizado por esto, y casi nadie lo hace.

Fácil de usar. La razón de ser de WordPress es permitir a los usuarios básicos tener una web y añadir contenido sin complicaciones. Y luego tienes miles de tutoriales y cursos que te explican funciones más avanzadas.

Puede ser que ya conozcamos otras herramientas y no queramos aprender una nueva. En ese caso es comprensible utilizar otros CMS. También puede ocurrir que queramos una funcionalidad muy concreta en nuestra web y prefiramos un sistema más especializado que WordPress. Como en la vida en general, es mejor hacer pocas cosas pero hacerlas bien. Esto también se aplica al software, aunque hay que elegir bien qué plataforma usamos. ¿Queremos una tienda online? Hay cientos de CMS que te la generan, pero entre ellos habría que elegir los más conocidos. Es como si te compras un coche de una marca coreana desconocida en España. Posiblemente funcione muy bien, pero cuando quieras hacerle la revisión, arreglar algo o cambiar una pieza te será muy complicado hacerlo.

Tecnología web / constructor / CMS

En el hosting pasa igual que con el dominio. Mejor lo contratamos nosotros y así somos responsables y dueños de nuestra web. Si lo contrata una agencia podría quitarnos la web en un futuro (he visto de todo). También puede ayudarnos aquí la renovación automática y mejor un plan de precio fijo que estos de promoción de un año y luego suben al triple. Ir yendo de plan barato en plan barato no te compensa si tienes que pagar por la migración de tu web.

Fíjate que tu alojamiento sea escalable si tu web tiene el objetivo de crecer. Una web corporativa sin blog da igual que no tenga potencia, pero un blog con muchas visitas ya es otra cosa, por no hablar de una tienda online con mucho tráfico… También es posible que te interese el servicio de correo electrónico, si realizan copias de seguridad y con qué frecuencia y si permiten meter más webs dentro del mismo plan.

Cuando no es WordPress…

Huye de los CMS propios de empresas o agencias. Esto es un truco muy sucio que les permite atraparte como cliente para “siempre”. Si usas una tecnología propia de una empresa te costará mucho más portar tu web a otro sitio o encontrar profesionales que trabajen con ella. Wix o IONOS son ejemplos de esto. Tienen constructores web que pueden ser sencillos de usar y dan un resultado decente, pero cuando quieras una función que no existe entre sus opciones será imposible añadirla y traspasar tu web a otro sitio se convertirá en una odisea.

Como última opción están los proyectos a medida mediante programación. Si tu caso es muy raro y necesitas algo que no existe entre las opciones anteriores no te queda otra, pero ten en cuenta que el código hecho a mano es más vulnerable a ataques, costoso de actualizar y gestionar.

Imagen 4 de Empezando por el dominio: Guía definitiva de buenas prácticas al contratar tu web corporativa
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