
¿Quién es Willy Wylazo?
Háblanos de ti
Mi verdadero nombre es Jesús Figueredo Álvaro, hijo de un mecánico y un ama de casa, nacido en Olivenza un 2 de agosto de 1985, a las 3 y 5 de la tarde, a 40 °C, en la calle. Con casi 4 años plasmaba en un pequeño teclado a pilas que me regalaron todas las canciones que escuchaba en radio y televisión. En la adolescencia comencé a escribir letras de rap y a cantarlas con un estilo personal, mezclando ragamuffin y rasgando la voz hasta hacerla muy diferente a la del resto de la mayoría de cantantes urbanos del momento. A partir del año 2007 me sumergí un poco más en el género reggae, siempre practicando en la sombra otros estilos que me llenaban bastante, como el soul, blues, swing, guajiras o rumba, entre otros. Creo que algo básico en la vida y que no mucha gente tiene en cuenta es conocerse a uno mismo y saber quiénes somos. Yo sé quién soy y eso mantiene mi conciencia tranquila y sosegada.

Después de mi operación de cabeza a finales de 2012 decidí escoger el camino de la música sin contemplaciones, hasta el final y con todas las de la ley. Así que en 2013 formé un grupo callejero llamado The BuenRo, con el que comencé a ganarme la vida tocando en la calle Menacho de Badajoz. Aquí comenzaba a forjar ese mestizaje que tanto me caracteriza: temas con voz rasgada y aroma reggae, pero con sabor a Caribe, New Orleans o al Pescadilla y Peret. Siempre supe cómo trabajar, de manera profesional, y que si quieres que algo salga bien hay que pulir y currar mucho. Creo que por ello decidí optar por mi proyecto personal después de haber estado en varios grupos de amigos, no amigos, etc. Al final hay uno o dos que tiran del carro y, con los años, me he dado cuenta de que para tirar de carros de nadie y que encima no te lo agradezcan, prefiero tirar del mío propio.

Desde hace muchos años compongo temas enteros, desde el bajo a los vientos, teclados y percusión, pero nunca tuve una banda que diera rienda suelta a todas mis ideas hasta que me vine a vivir a Badajoz y comencé a conocer a buenos músicos que confiaron en mí y que a día de hoy me avalan en el escenario. En 2016 me presenté a un concurso de reggae llamado Extremareggae Contest, el cual gané junto a varios musicazos que me apoyaron en el show. Como premio pude grabar mi primer disco EP de reggae, llamado Resurgir, que presenté en el Festival Womad de Cáceres ante más de 20.000 personas, según los periódicos del momento. En el año 2019 lancé mi segundo disco, Corazón de fuego, un LP de 11 canciones grabado con West Music en Cáceres, que fluye entre el reggae más roots, la cumbia y el afro. Posteriormente he ido componiendo y creando varios sencillos con pinceladas latinas que van desde la bachata hasta la cumbia villera, pasando por el pop y otros géneros y estilos.

Tengo 10 videoclips musicales grabados con la mejor calidad posible, siempre invirtiendo tiempo, esfuerzo y dinero para ofrecer al majestuoso público un trabajo de calidad. A día de hoy continúo creando y componiendo canciones cuando me vienen a visitar las musas, que no es siempre. Singles que por lo general se alejan un poco más del reggae para adentrarse en la rumba, guajiras o funky, entre otros estilos.
¿Cuáles son tus referentes en la música?
James Brown, Michael Jackson, Bob Marley, Gladiators, Burning Spears, Lauryn Hill, Chuck Berry, Etta James, Skatalites, Muchachito Bombo Infierno, Morodo, etc.
¿Qué esperas de la música?
Que me siga ayudando a mí para que, a través de ella, pueda ayudar a quien a ella se aferre como si fuese un flotador salvavidas en mitad de un océano de pozos negros. Ojalá poder tocar y cantar ante miles de personas en festivales y salas repletas de gente que vengan a verme únicamente a mí. Muchas almas bendecidas.
¿Un sueño?
Hacer vibrar estadios de fútbol inundados de oídos que me escuchen.

¿Cuál es la historia detrás de la canción que más te ha marcado personalmente?
Considero que cada canción, tanto propia como de otro artista, te lleva a un momento diferente, saca emociones distintas e influye de diferente forma sobre ti dependiendo del instante en que la escuches.
¿Qué serías si no existiera la música?
El ser en esencia, pero con otra función en esta vida.
“Prefiero ser un loco que nada en el lago de la felicidad a un cuerdo que se ahoga en el pantano de la amargura”.
“One love, soy un león herido que ruge hacia los cielos y en la vida he aprendido que por mil veces que caigas son dos mil las que has vencido y que cada mañana hay que dar gracias por estar vivo”.
