El pasado viernes 21 de Abril se inauguraba en Mérida la muestra de Verónica Bueno, “Nuestro extraño paraíso” en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Mérida.

Verónica Bueno, nacida en Badajoz en 1984, es licenciada en Bellas Artes en la especialidad de pintura por la Facultad de la Universidad de Sevilla.

Su obra no dejó indiferente a nadie, especialmente a la mayoría de alumnos de la propia EASD que asistieron esa misma tarde y que han ido pasando por la sala de exposiciones en estos días.

Su excelente virtuosismo combinando técnicas deja a la luz minuciosos detalles y elementos que se superponen entre sí buscando un realismo crítico y conceptual.

Se alzó con el premio internacional de pintura Francisco de Zurbarán en su XXII edición con la obra “Silencio, el mundo se derrumba”.

Una invitación a la reflexión

La obra de Verónica Bueno está inspirada en sucesos de la vida cotidiana y pone especialmente su foco en la crisis en la que está sumergida el mundo.

La muerte, las imágenes que vemos a diario en las noticias que nos traen el sufrimiento constante del mundo son algunos de los temas que representa en sus cuadros. Busca representar de una manera cruda a la par que conceptual, la envidia que surge entre unos y otros, la desconfianza y el afán de hacernos daño entre nosotros.

Para ello se sirve de la superposición de elementos en sus composiciones, transparencias e incluso apoya algunas de sus obras con el uso de la palabra, incluyendo de este modo la tipografía que tanto nos apasiona a los diseñadores gráficos.

En su currículum destacan muchas cosas, pero en relación con la temática de sus cuadros, realizó la portada y una serie de ilustraciones para “Lastre”, el poemario de José Manuel Vivas que trata precisamente del peso del tiempo y la retrospectiva que hace el hombre ante su inevitable decadencia y caducidad.

Además de comprobar a simple vista cuáles son los temas más recurrentes para la artista, pudimos ver elementos y caras repetidas en sus cuadros. Ella se puede ver en muchos de ellos, pero además trae consigo a su pareja. Podemos verlos a ambos en la imagen de abajo.

Por otro lado hace mucho uso de los animales, de una manera simbólica o metafórica quise interpretar en mi paseo a través de la sala. Se podían ver reptiles, especialmente cocodrilos y serpientes, además de monos, roedores, pirañas o algún híbrido.

En esta muestra presentada en la EASD de Mérida pudimos ver como predominan en sus cuadros los fuertes contrastes de luces y sombras, con tonos principalmente neutros. O el blanco y negro intercalado con colores fuertes.

 

Se presupone de uno de sus cuadros, como las pirañas representan al individuo rodeado por una sociedad al acecho, cruel y llena de envidias.

Las calaveras, reptiles junto con otros elementos acentúan ese aire dramático de su obra que evoca a ese universo oscuro y poético.

 Ella misma encuadra su obra dentro de lo que podríamos llamar “collage pintados”, donde predomina una base de dibujo junto con el grabado o técnicas digitales.

Hace muchas referencias culturales e históricas en sus cuadros, y homenajea a algunos iconos del diseño como Nacho Criado con su mítico -¿Por qué no? Bésale el culo al mono-, en su obra besando una botella de Anís del Mono,, haciendo una lectura crítica sobre los iconos sociales impuestos.

Sala de Exposiciones EASD Mérida

Entre sus referentes destacan Goya, Chagall, Hans Bellmer, Zoe Leonard, entre otros. La utilización de personajes y elementos polémicos dan un aire transgresor a suu obras, buscando de alguna manera generar polémica sobre la vida y la muerte e incitar a la reflexión al espectador. Se pueden observar influencias dadaístas y surrealistas en su obra.

También le apasiona el grabado, explotando grandes obras de maestros como  Holbein, los hermanos Beham o Jo sé Guadalupe Posada, extrayendo de ellos sus referencias a la muerte y su ironía.

Se puede ver su obra tanto en exposiciones individuales como colectivas. Y es evidente que el impacto visual que generan, a simple vista al menos, es potente.

En estas piezas el juego de retroiluminación es bastante llamativo, donde claramente la tendencia de Verónica Bueno a representar la muerte y la ironía está totalmente latente.

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