
El arte es una forma de comunicación para los artistas: comunicación al mundo de sus pensamientos, sus preocupaciones y su visión del mundo. Pero también, a un nivel más profundo, es una forma de comunicación interna con nosotros mismos, ya que el verdadero arte nos hace reflexionar.
Tal y como explica Łukasz Wodyński en su manifiesto, disponible en wodynski.com.pl, la energía que fluye entre la pieza de arte y el espectador pone de relieve fracturas, preocupaciones y vetas inexploradas de pensamientos que yacen en su interior. Si el espectador acepta esa comunicación con la pieza de arte, encontrará el camino para crear sus propias ideas nuevas, que le llevarán en nuevas direcciones.
Esta es, en opinión de Łukasz, una de las funciones más importantes del arte en nuestro mundo: construir una emoción y una experiencia en el ser humano y mostrarnos desde una perspectiva diferente nuestra situación actual.

Este artista polaco es multidisciplinar en su expresión artística. Utiliza la pintura, la escultura, las instalaciones y las performances por separado o en conjunto para expresar sus percepciones sobre el mundo actual.
Eso hace, por ejemplo, en sus obras Technosapiens 2.0, donde realiza esculturas de cabezas en las que incrusta instalaciones de vídeo: cabezas transhumanas que expresan su preocupación sobre el mundo digital en que vivimos y hacia dónde va.
Łukasz Wodyński nació en 1985 en Bydgoszcz, Polonia, en el seno de una familia con fuertes raíces artísticas. Escenógrafos, pintores, ilustradores y actrices forman parte de su entorno familiar, lo que le hizo crecer con una sensibilidad especial hacia esta forma de expresión. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Bydgoszcz y más tarde en la Universidad Nicolás Copérnico de Toruń.
Nueva figuración y accionismo vienés
Łukasz posee una potente expresividad en su obra, muy ligada a la Nueva Figuración, movimiento artístico nacido en la segunda mitad del siglo XX cuyo máximo exponente podría ser Francis Bacon, sin olvidar las obras de Jenny Saville o Paula Rego.
Se trata de una figuración distinta, no del todo separada de lo abstracto, donde la figura humana toma protagonismo y el expresionismo se muestra a través de atmósferas o gestos. En el caso de Łukasz Wodyński, estos gestos suelen ser desgarradores y las atmósferas, tenebrosas, rayan en el dolor: una señal de alerta a la sociedad actual.

El Accionismo Vienés, también del siglo XX, es otra influencia notable en su obra. Esta rama del arte austríaco de vanguardia trata de llevar el arte a la acción, y las performances, representaciones e instalaciones interactivas que ofrece Łukasz en sus exposiciones son muestra de ello.
Es un artista de su tiempo que, sin embargo, también se inspira en el arte del Renacimiento y el Barroco. Utiliza, por ejemplo, métodos de pintura de varias capas, técnicas de tenebrismo y luminismo.
Su obra gira siempre en torno a un tema central: el ser humano y su devenir, enfatizando sus conexiones con el mundo real, la tecnología y la espiritualidad. De aquí vienen los peligros que identifica con la excesiva dependencia de la tecnología, que en ocasiones nos impide desarrollar y fortalecer nuestras relaciones con la naturaleza, el medio ambiente y las conexiones con otros seres humanos.

Necesitamos comprender que somos parte de un todo y que esta red de conexiones es la que nos nutre espiritualmente. Una obra impactante para hacernos reflexionar y para iniciar un diálogo con nosotros mismos que, esperamos, acabe fortaleciendo nuestros vínculos con el mundo que nos rodea.
