CONEXIÓN CREATIVA

El diseñador arquitectónico Matteo Ferrari nos abre las puertas de su estudio y hacemos un recorrido por su trayectoria profesional.

 

Forma parte de esa generación inquieta, con conciencia medioambiental y que ha hecho de su pasión, su trabajo. Un lujo hoy en día. Matteo Ferrari ( Módena, Italia) es toda una inspiración. Este italiano de nacimiento, comenzó sus estudios de Arquitectura en la Universidad de Ferrara, y lo complementó con un intercambio de un año en la Universidad Católica de Córdoba, en Argentina, donde finalizó la carrera en el 2008. Poco tiempo después llega a Madrid para comenzar su carrera profesional. Tras su paso por diferentes estudios de arquitectura, aterriza en el estudio de Teresa Sapey como Director, llevando las riendas de proyectos con gran repercusión, como el Hotel Roomate Pau en Barcelona, Paris Photo en la Grand Palais de París, y pisos de lujo en Londres.

En el año 2016 decidió crear su propio estudio, cuya filosofía se basa el proceso creativo, la estética y la funcionalidad; dotando al espacio de un valor único y sobre todo, que sea atemporal. Su estudio de la luz y los materiales dan como resultado diseños con una gran carga emocional y estética. El propósito de este italiano afincado en Madrid: provocar en los espectadores una experiencia sensorial a través del diseño.

Ese mismo año, comienza una colaboración con el estudio Ciszak Dalmas, una pareja de diseñadores de producto y mobiliario contemporáneo, con quiénes ha realizado proyectos tan puros como Ambrosía, tienda multimarca de lujo en Claudio Coello ó la Flagship Store de Malababa en la Calle Serrano, ambas en Madrid.

Para nosotras este es mucho más que un espacio, mucho más que una tienda. Es el reflejo de una identidad dónde los materiales naturales, los tonos neutros y las texturas representan a la perfección el espíritu natural y el minimalismo de la marca.
La piel de origen vegetal, los materiales imperfectos y más básicos, como arcilla se mezclan con materiales nobles como mármol, metales y piedras preciosas. Malababa es una oda al Made in Spain, y por ello quisieron contar con proveedores y artesanos de Toledo, Extremadura, Galicia o Almería.

La sinergia entre el producto y el entorno es claramente visible, respirando honestidad y sostenibilidad por cada uno de sus poros.

Nos gustaría empezar por el principio. ¿Cómo supiste que querías ser arquitecto y dedicarte al diseño?
Nunca lo supe y me gusta pensar que no aún no ha llegado el día. Sí sé que tenía varios intereses y que en general me gusta tomarme enserio todas mis elecciones, aunque sean corazonadas (impulsivas). La historia real es que quería ser pescador (una de mis grandes pasiones) y dejar los estudios, pero para no desilusionar a la comisión de examen del instituto me inventé que me gustaría estudiar arquitectura. Pasada una hora me autoconvencí….

¿Cómo fue tu paso por la universidad?
Solo allí entendí lo que era la arquitectura, y me encantó. La universidad ha sido un cocktail de experiencias difíciles de catalogar. Me encontré con personas que habían tenido pasados distintos del mío y que en ese momento compartíamos el mismo presente. Italianos, extranjeros, empollones, provincianos, dandys, pescadores, estudiantes y profesores vivíamos codo con codo y confrontábamos nuestras mentes e intereses.
Era difícil descansar, ya que era consciente de podía perderme algo interesante. ¡Y no lo podía permitir! Tuve la suerte de ser parte activa de muchas actividades, ser representante de los estudiantes y de pasar un año de intercambio en la Universidad Católica de Córdoba en Argentina, para profundizar mis conocimientos en diseño, urbanismo y paisaje, otra de mis pasiones. Allí “El Tano” , como me llamaban, entendió que había un tesoro afuera de su país.

Tras terminar la carrera, ¿Por qué decides venirte a Madrid, frente a otras cuidades?
Durante mis estudios los reflectores de la arquitectura apuntaban hacia España y los profesores se dividían entre la forma de hacer diseño de la escuela de Madrid y de Barcelona (diferencia que cuando llegué aquí en realidad no era tan marcada).
Visité tanto Barcelona como Madrid durante mi PFC y si os soy sincero recuerdo poco de las dos, pero es cierto que me encantaron las buenas vibras “castizas”, sus calles y su gente. ¡Una ciudad donde vivir bien, es seguramente, una ciudad en la cual puedes trabajar bien! Por otro lado, considero que España es un país que puede y tiene que demostrar todavía todo su potencial en el campo del diseño y en muchos otros.

Estuviste trabajando en varios estudios de arquitectura aquí, ¿Cómo fue la experiencia?
La crisis empezó nada más terminar mis estudios y al moverme a Madrid, pero aún así, tuve la grandísima oportunidad de formarme con distintos perfiles profesionales y así definir un poco mejor lo que soy actualmente.
Desde la primera experiencia, con Estudio FAM, un grupo de jóvenes arquitectos talentosos que en aquel entonces acababa de inaugurar el Monumento a las Víctimas del 11-M , hasta pasar por el Estudio Teresa Sapey, del cual fui director durante 5 años. Teresa me ha abierto las puertas al mundo del interior design, con su extravagancia y tenacidad, además de catapultarme en primera línea en el desarrollo de muchos proyectos, desde el retail hasta el hospitality, desde viviendas a diseño de mobiliario. Sin duda han sido experiencias que me han hecho entender los que significa ser un profesional en el campo del diseño.

¿En qué momento decides crear tu propio estudio? ¿Cómo fueron los inicios?
La creación de un estudio es un momento en el cual se cruzan dudas y deseos, sobre todo cuando quieres enfrentarte solo a una nueva aventura. Desde los inicios era consciente que antes de todo tenía que adquirir solidez como diseñador y algún día llegaría el momento más propicio para buscar nuevos retos y expresar mi visión del diseño , trabajando para que se despertara el interés de la gente.
Alternaba así la actividad del estudio con la enseñanza en el Instituto Europeo de Diseño, y colaborando estrechamente con el estudio Ciszak Dalmas. Tuve la suerte de compensar las dificultades de los primeros años con proyectos muy estimulantes y la posibilidad de construir un equipo joven y multidisciplinar compuesto por designers y arquitectos.

¿Cuales son tus materiales predilectos?
¡Creo que todos los materiales tienen el derecho de ser predilectos! Me encanta pensar que cada proyecto tenga su material específico, independientemente de su naturaleza; a veces hasta me obligo a no usar determinados materiales si siento que no tienen cabida.
Actualmente me siento muy afín al uso de materiales naturales con bases de tierras, como estucos de arcillas o barros y por otro lado, considero la piedra como uno de los materiales más preciosos en las manos de un diseñador.

En el proyecto de la tienda de Malababa, hay materiales provenientes de España en su mayoría, ¿ Crees que el “Made in Spain” se valora a nivel internacional?
Creo que España se está encaminado hacia la dirección correcta, aunque todavía tiene que gritar para que otros la escuchen. El “Made in Spain” ya es un valor reconocido, pero necesita de mayores recursos y que los profesionales del sector se retroalimenten constantemente.
El éxito internacional de la tienda Flasghip de Malababa en Serrano, con el cual hemos obtenido un reconocimiento del New York Times, es fruto de una fórmula basada sobre autenticidad, sensibilidad y artesanía transportada al mundo del retail. Unos valores básicos que son capaces de generar un resultado exitoso si se encuentra la correcta unión entre diseñador y cliente.

¿Cómo se inició la colaboración con el estudio Ciszak Dalmas ?
Desde hace 2 años comparto espacio de trabajo con Andrea y Alberto en Madrid, aunque nuestra primera colaboración se remonta a hace 9 años para un proyecto un poco especial: una tienda móvil destinada a viajar por toda Europa. Después de muchas risas el proyecto no salió a la luz, pero fortalecimos nuestra amistad durante los años hasta que decidimos enfocar nuestros esfuerzos en varios proyectos de retail.
Tenemos tres perfiles de trabajo diferentes, pero creemos firmemente en el intercambio de opiniones y visiones para generar valor añadido, enfocando especialmente nuestro interés en la búsqueda de materiales y en la generación de experiencias emocionales en los espacios que diseñamos.

¿Crees que la arquitectura y el diseño están influenciados por las modas pasajeras?
Me resulta imposible decir lo que es pasajero y lo que no. Toda arte, arquitectura o diseño es consecuencia de una forma de vivir, de una corriente de pensamiento, de un entorno social, etc. ¿Es eso lo que ahora todo el mundo llama moda?
Creo que la arquitectura y el diseño tiene el deber de adaptarse a su época y sus necesidades, así como los diseñadores tienen el deber de promover el conocimiento a través de un trabajo que merezca perdurar en el tiempo, entonces atemporal.

Ahora empieza a tener mucho interés el mundo sostenible, ecológico…¿ Forma parte también de tu trabajo? ¿Está el “slow life” iniciándose también en esta profesión?
Creo que como consecuencia de la crisis, el “slow life” ha aterrizado también en el mundo del diseño ¡por suerte!.
Hemos puesto en duda los cánones de perfección y estética de los años 2000, y ahora volvemos a la imperfección de la naturaleza humana, a los materiales en bruto y a aquellos que son susceptibles de tener una segunda vida. Me parece fascinante vivir en esta época en la cual se diseñan experiencias alrededor de los usuarios, se vuelve a poner en valor la artesanía local, y el diseño recubre también el papel de instrumento de sensibilización.

¿Cuál es la parte que más te gusta de tu trabajo, y la que menos?
Ambas pueden coincidir en el mismo sujeto: el cliente (jajaja). Es quién con sus necesidades e inquietudes nos marca los nuevos retos a la hora de diseñar, estableciendo así una relación que va más allá de lo profesional.
Ambas partes se tienen que sentir identificadas en un proyecto en común, personal y único, creando una sintonía específica para que el cliente pueda sacar el máximo provecho del diseñador y este último del primero.
Si veo que no se llega a buen puerto, aconsejo a ambas partes alejarse y seguir siendo, eso sí, buenos amigos (jajaja).

¿Qué te inspira a la hora de diseñar tus proyectos?
Me gusta inspirarme en las personas y sus emociones; es una constante en mi trabajo ya que creo que la arquitectura está hecha principalmente para ser vivida.
Por supuesto el mundo del arte y de la moda son dos grandes referentes, ya que son dos disciplinas que por su naturaleza permiten experimentar, romper con los esquemas establecidos, descubriendo y marcando nuevos retos.

¿Cómo es tu día a día?
Dedico mucho tiempo a mi trabajo, ya que requiere de mucho esfuerzo, constancia y capacidad de resolución para obtener resultados concretos. Contrariamente a lo que se suele pensar, la creatividad cubre sólo una mínima parte del día a día, pero es la característica fundamental para destacar y mantener el interés elevado, tanto en mí como en mi equipo.
Por este motivo es necesario buscarla en todo momento, conversando con clientes, explorando nuevos lugares y nuevas formas de hacer, construyendo maquetas o creando nuevos mood de materiales.

¿Cuáles son las pasiones que te mueven?
Me encanta el carácter tangible y experimental de la arquitectura. El fin último no es la estética sino proponer otras formas de vivir un espacio con todos los sentidos, a veces rompiendo con los esquemas establecidos. Si se le privara del carácter utilitario perdería todo sentido.

¿Cómo definirías tu trabajo?
No os niego que a veces siento muchas afinidades con los psicólogos, escuchando las visiones y necesidades de mis clientes, intentando reinterpretarlas para darle un resultado que va más allá de lo esperado o conocido.
¡Por este motivo nunca diseñaría mi propria casa, ya que sería el resultado de mi visión subjetiva y entonces sería incapaz de sorprenderme!

¿Cuál ha sido tu mejor proyecto?
El proyecto más satisfactorio ha sido la tienda de Malababa por muchos motivos, empezando por la relación de confianza y reciprocidad que se ha generado con los fundadores Ana Carrasco y Jaime Lara. Desde el primer momento hemos sido conscientes que estábamos construyendo juntos algo único, pudiendo disfrutar del proyecto a lo largo de todo el proceso. Un resultado en el cual se verían reflejados los valores de la marca, los productos y sus clientes.

¿Qué te falta por hacer?¿Cuáles son tus objetivos como profesional?
Todavía me falta mucho por hacer, sobre todo para sentirme bien conmigo mismo y poder decir que he hecho todo lo que he querido. Aunque no me lo tomo como una obligación.
En particular me gustaría enfocarme más en la arquitectura desarrollando proyectos para viviendas unifamiliares o paisajismo. Siempre me ha gustado buscar la relación entre una nueva construcción y su entorno natural.
Si hay algo que tengo claro es que siempre tendré un estudio de un tamaño razonable que me permita implicarme directamente en los proyectos, aunque esto signifique no dejar de trabajar nunca.

¿Tienes proyectos futuros?¿Podrías adelantarnos algo?
Ahora estoy desarrollando un proyecto para una vivienda de fin de semana en Extremadura en un entorno espectacular como la Dehesa. Se trata de un proyecto para una familia a la cual tengo mucho cariño, donde intentaré utilizar materiales y sistemas constructivos tradicionales de la región adaptándolos a un diseño moderno.
Junto a Ciszak Dalmas estamos desarrollando dos proyectos de retail para redefinir la nueva imagen de marca de dos firmas, uno en España y otro en China.

Y aunque el siguiente proyecto de Ferrari “será descansar un poco…”, nosotras le seguiremos la pista.

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